Me Une, Brevísima Antología Arbitraria
África/América


Compilación y selección por América: Gladys Mendía
Compilación y selección por África: Marcel Kemadjou

Traducciones del francés al castellano: Marcel Kemadjou
Traducciones del portugués al castellano: Gladys Mendía


Nota preliminar

Esta antología forma parte de la Colección titulada Vamos a brillar mi amor, donde se unen a dos países o dos continentes en la búsqueda del diálogo y la multiplicidad de registros poéticos. Tenemos a Me Vibra, Brevísima Antología Arbitraria Chile-Panamá, en la que exploramos a poetas de cada país y su encuentro con la cultura regional; a Me Urbe, Brevísima Antología Arbitraria Chile-Venezuela, que expone una visión de los cantos que surgen a partir del habitante de ciudad; a Me UsaBrevísima Antología Arbitraria Perú-Uruguay, que es abiertamente una crítica al sistema y Me Arde Brevísima Antología Arbitraria Ecuador-Colombia, abrazando el amplio tema del amor. Todas han sido presentadas y distribuidas entre los años 2011, 2012 y 2013 en varias ciudades y pueblos de Neoamérica[1], además de tener la edición en versión blog.

Me Une, es la más ambiciosa de todas, intentando abarcar las voces de dos continentes tan cercanos, tan parecidos como divergentes, pero por sobre todo, hermanos en la lucha por alcanzar los sueños de libertad en paz y con amor.

Desde el año 2009 nos planteamos hacer la antología sin prever las dificultades de conectar con los poetas de distintos países de África, donde no existen redes de poetas como sí tenemos en América desde hace años. Es por esto que los esfuerzos de Marcel Kemadjou duraron cerca de tres años, con ayuda de amigos e investigación en portales y blogs de internet. Recopilamos la mayor cantidad de poemas de autores vivos de la escena actual y seleccionamos uno de cada uno bajo los valores de calidad, emoción y diversidad de voces con la finalidad de brindar una amplia gama en cuanto a fondo y forma[2] capaz de seducir tanto al público especializado como al general. De esta manera, les presentamos a quince poetas de cada continente, a quienes consideramos representativos de sus lugares de origen y agradecemos a ellos y a todos los que han hecho posible este libro por la buena voluntad al querer colaborar con este pequeño aporte a la posteridad creativa.
     
                                                                                              
Gladys Mendía

Enero, 2013
Santiago de Chile




En memoria de nuestro amado amigo poeta
Francisco Ruíz Udiel (1977-2011), siempre en nosotros como nosotros en él.



[1] La palabra Neoamérica es usada en el sentido propuesto por Édouard Glissant para señalar el proceso de criollización de las Américas y el Caribe. Por criollización se entiende la puesta en relación de culturas heterogéneas entre sí dando resultados imprevisibles, como por ejemplo, lenguajes y creaciones artísticas.
[2] Buscamos variedad de temas como de propuestas estéticas. Así los poemas abordan el amor, la naturaleza, la reflexión desde lo urbano, la crítica social, entre otros ; tanto de manera clásica, como de manera rupturista en cuanto a la sintáxis, a la semántica o el ritmo.




PRÓLOGO


Concierto para la hermandad

Escribo estas líneas cuando Chinua Achebe, ese baobab de la literatura, de la cultura y de la sabiduría africana da el salto final hacia una nueva vida en las nubes sagradas de los antepasados de nuestra África auténtica. Como Amadou Hampâté Bâ, Boubou Hama y otros eminentes hijos de este continente, Achebe forma parte de estos íconos cuyo ingenio universal lleno de aromas y texturas locales cantan a nuestra raza humana.

Escribo estas líneas cuando los rápidos avances de la tecnología reducen considerablemente la distancia en el ámbito de la comunicación, mientras las fronteras geográficas se cierran como ventanas en tiempo de inverno. El ser humano, la naturaleza y la cultura ya no son el centro del desarrollo; han sido sustituidos por la búsqueda loca y fulminante del beneficio comercial. Es precisamente por esa causa que el ser humano ha perdido su valor. Hoy en día, hacer viajar un paquete de baratijas es más fácil que para un ciudadano obtener la visa y cruzar algunas fronteras. Fui invitado hace dos años a cantar mis textos poéticos en algunas ciudades de Chile; el dinero para pagar el boleto estaba listo pero no pude salir de mi país porque el consulado me había negado la visa, es decir, a una cantidad económica despreciable que se podía volver un peligroso inmigrante. Esta es la imagen que los políticos de Europa presentan de los pueblos africanos y que motivó el rechazo del consulado. Ellos han olvidado que en el siglo pasado las embajadas de algunos países de África y de América latina en Europa estaban dirigidas por hombres de cultura y poetas. En esa época los portavoces de estos países sabían que la cultura representa mejor un país que la moneda y la picardía comercial. Me une, antología que nos congrega, sigue esta filosofía porque la poesía es un puente entre las culturas, un camino que las sensibilidades recorren para aprender a mirarse como se miran dos amantes: diferentes en sus formas y colores pero unidos por el amor y el impulso de creatividad.

Me une, permite el cruce de voces de dos continentes que tienen una misma memoria herida por la colonización, idénticas plagas por curar, el mismo deseo de libertad pero que desdichadamente, se encuentran en contadas ocasiones para darse la mano. Este libro visita espacios que los políticos no quieren pisar con sus teorías mercantilistas. Los poetas reunidos en las páginas de esta antología no se conocen y puede ser que nunca se encuentren personalmente, pero sus soplos se mezclan y una obra en común está desplegándose.

Escribo estas líneas para que este libro sin precedentes, lleve a estos poetas de la actual generación (15 de África y 15 de América latina) a las diversas comunidades de ambos continentes, quienes esperan realizaciones fraternales concretas a través del arte. La poesía no es mera tinta sobre páginas aisladas. La poesía no es cementerio de cosas muertas o una caja de recuerdos. La poesía es la palabra armoniosa y viva que produce un efecto mágico en los corazones. La poesía es maravillosa y sublime porque ella no es discurso demagógico; ella es acción constructiva. Ella es lo invisible vuelto visible, la idea vuelta movimiento. Cuando el mundo se duerme en las consideraciones inhumanas, la poesía se vuelve canto de la mañana. Cuando el mundo llora de desesperación, la poesía viene con el pañuelo de la alegría y de la paz y le da acaricias de consuelo. La poesía dice que el porvenir de la humanidad se encuentra en la “mutua comprensión” como Amadou Hampâté Bâ solía subrayarlo. Y esta “mutua comprensión” significa que la diferencia no es un asunto de  inferioridad o de superioridad sino de diversidad.

Así, Me une, es un encuentro y una encrucijada, es y será un coro en el gran concierto para la hermandad.


Marcel Kemadjou Njanke

Enero, 2013.
Douala, Camerún.





AMÉRICA





Angélica Hoyos Guzmán (Colombia 1982). Docente e investigadora. Publicaciones diversas en México, Colombia y Argentina. Entre ellas: Caída libre (prosa poética), en Revista digital Ahí va el Agua, México, 2009, en el mismo proyecto ganó en el 2010 el concurso de cuento en homenaje al tercer aniversario de la revista.  Entre otras publicaciones se cuentan: Antología de poemas en Hechiceras de la palabra, Centro de Estudios Mixtecos-UNAM, Oaxaca, México, 2009. Actualmente toma talleres de escritura creativa y enseña literatura y comunicación.

Poema inédito

JUNTOS POR LA CALLE

Hoy salí conmigo a caminar,
me tomé de la mano mientras el sol
entrecerraba mis ojos
entreabría mi sonrisa.
                
No te llevé,
me fui conmigo hacia las vitrinas
y tuve ganas de besarme cuando vi las parejas del andén,
y tuve ganas de pelear cuando los vi con gesto dramático,
sobre todo quise también reconciliarme.

Me miré a los ojos con deseo,
y cuando comimos helado en el centro comercial
me di cucharaditas limpiando mi boca con la servilleta.

Seguí caminando y quise regalarme una rosa
y  yo quise que me la comprara,
entonces apagué la mirada un poco recordándote,
por lo cual decidí que lo de la rosa era mala idea.

Acaricié mi mejilla, luego mi cabello,
me respiré cerca del oído,
miré hacia el frente
cara en alto, pecho en alto
como quien sale consigo a enamorarse de nuevo.




Carlos Henrickson (Chile, 1974). Publicaciones: Ardiendo (poemas; Santiago: Ed. Etcétera, 1991), Y si vieras la mañana (cuentos y poemas; Concepción: SRF Ediciones, 1998); Aviso desde Lota (poema-tríptico; Concepción: NeaVista Ed., 1998); En tiempos como éstos (cuentos; Valparaíso: Gobierno Regional de Valparaíso, 2002); An Old Blues Songbook (poemas; Santiago: Ed. del Temple, 2006); Ajuste de Cuentas - Jaunesse 1 (plaquette de poemas; Santiago: Ed. Alquimia, 2009), Despoblados (poemas; Santiago, Ed, Fuga, 2010). En preparación: Apuntes de la Conquista – Fundación I (poemas). Reside en la zona central de Chile.

De Jaunisse

NOCTURNO DE SANTIAGO

Irrumpen los autos, los monstruos de metal
sobre el cemento, y se dice,
entonces, que ruges. Como una fiera,
cuando yo escucho ronroneos
-Gata madre, el pelaje gris siempre trae
mal nombre. Hace veinte años
a cada paso te negaba la manada
de resentidos que te pisaban, soñando
de día con Chiloé, Valparaíso o
el Valle. Tendré que darte alabanzas,
Santiago, Gata madre, para que me acojas
como animal enfermo -aunque yo sé bien
que eso no es lo que las gatas hacen.
Ellas recargan el calcio con los huesos
de sus hijos muertos, y tienen demasiado
que hacer –la caza, las fiestas en el techo- como
para preocuparse de animalitos. Así,
feroz, con las avenidas amplias e infinitas,
el seno cavado y el lomo costroso
de edificios en construcción, así te reconozco,
desplegada bajo el cielo que te corresponde,
insano, a minutos de una lluvia inclemente.
El salto de la cazadora deslumbra
demasiado fuerte a la vista, y por eso
sola te has quedado con ese montón
de huesos en el nido. Alguna vez, cuando
el mundo se acabe –todo barrido
por el más hermoso fuego-, subiremos
a los techos de la nada. En el oscuro
vacío cruel los gatos lucirán sus pelajes
bajo la luna muda: el maullido, el más hermoso
de los ecos. 




Emma Villazón Richter (Bolivia 1983). Escritora e investigadora en lingüística. Ha publicado Fábulas de una caída, en 2007, poemario ganador del Premio Nacional de Poesía Petrobras, en la editorial de la Cámara Departamental del libro de Santa Cruz. En 2008, fue seleccionada en la antología Escritoras bolivianas de hoy, a cargo de Mara Lucy García. En el área de lingüística, ha publicado Una aproximación a la gramática de la lengua mojeño-trinitaria. Este año 2009, su obra figura en Nuevo panorama de la poesía boliviana. Cambio climático, publicación dirigida por el Centro Simón I. Patiño y los poetas Jessica Freudhental, Juan Carlos Ramiro Quiroga y Benjamín Chávez. Ha publicado cuentos y poemas en revistas locales e internacionales.

De  fábulas de una caída



 Ciudad

América es un sueño permisible,
Siempre que recuerdes que las hormigas
Tienen Américas y los Rusos
Como los Posesos tienen Américas
Jack Kerouac

Qué ajeno sueño
vivir en la pacífica ciudad,
madre tierra de cálidos hombres
donde se ocultan las maquinarias de violencia
y apenas tiemblan los labios de los mudos;
parece que bajo unas olas la gente se duerme se duerme
mientras los amigos rojos de vino vislumbran un camino
–mi rostro no me pertenece, me digo, no tengo futuro–

En la fiesta
            juega mi voz con la de unos poco románticos perros,
mientras sueñan las caras de los niños teñidas de progreso;
bajo su almohada veo alzarse sus autistas fantasías,
sus solitarias e incestuosas sonrisitas

Qué pudo enseñarles una maestra morena
si ellos adoran lo blanco, una tele, una cama,
un mundo sin luna, sin noche, sin padres, sin nada;

qué biblia de locura debió enseñarles,
qué palabras como dardos,
qué corazón dormido bajo el agua




Alessandra Tenorio Carranza (Perú 1982) Poeta y promotora cultural. Estudió Literatura en la Universidad Nacional Federico Villarreal y una Maestría en Escritura Creativa con mención en Poesía en la UNMSM. Ha ejercido el periodismo cultural en diarios y revistas, ha sido docente universitaria y dictando conferencias y talleres. Textos suyos han aparecido en antologías poéticas y en publicaciones de Perú, México, España, Chile y EE.UU. En el 2005, su poemario Porta/Retrato (Campo de gules, 2005) fue elegido revelación del año por el programa de televisión Vano Oficio. Su libro Casa de zurdos (Lustra Editores/CCE, 2008) fue considerado uno de los mejores poemarios del año por el Diario El Comercio. Actualmente es la Jefa del Equipo de Promoción Literaria de la Casa de la Literatura Peruana.

Poema inédito

ME HAN CONTADO que en francés
el miedo es verde
y los hombres son fuertes
como turcos
y aquí, en mi español
que desliza desgastando
las palabras,
el miedo es reflejo entre cristales
los hombres no saben nada de Turquía
(¿de qué color serán
los suspiros de los turcos
en la noche?)
aquí en Lima
el miedo nada tiene que ver
con los colores
pero todo es visible
Lima es un terreno de posibilidades




Nicole Cecilia Delgado (Puerto Rico, 1980). Poeta, traductora, guionista, diseñadora y organizadora cultural. Estudió Literatura Comparada en la Universidad de Puerto Rico y completó una maestría en Estudios de América Latina y el Caribe en la Universidad del Estado de Nueva York (SUNY Albany). Reside en México desde el 2007. Ha publicado los siguientes poemarios:  inventario secreto de recetas para enrolar las greñas con cilindros de colores (Palabra Viva: Medellín, 2004), secretos familiares  (Mixta: Nueva York, 2006), intemperie (México, 2007), nueve sueños (México, 2008), violencias cotidianas (Literal: México, 2009), desierta (Casamanita Cartoneira: México, 2010), añosluz (Vueltegato: Guatemala, 2010) y el cristal con que se mira ((H)onda Nómada: México, 2010). Ha sido parcialmente traducida al inglés, catalán y portugués.

De añosluz

asesinatos
                                para I.L. y L.I.

a cuatro calles de mi calle:
contrabando de órganos humanos
narcomenudeo, prostitución infantil
un ingeniero se viste de mujer
para toquetear señoras en el metro
tacos de carne de perro
cucarachas monumentales merodean la basura
en esta esquina con frisos barrocos
se cometió un crimen pasional
y un ave fénix resurge
entre montañas de colillas de cigarro
he perdido la inocencia en esta ciudad
llena de niños solos que hacen preguntas filosóficas
camino
reconozco las señales de la guerra en los semáforos
hay consignas de aerosol en todas partes
a cuatro calles, el espacio se bifurca bajo tierra
una ciudad más sanguinaria
se hunde debajo de mis pasos
otros niños rotos se disputan cloacas con ratones
el mercado vende hasta el luto de sus madres lejanas
a veces pienso
que la palabra sicario tiene demasiada melodía
y que el centro histórico oculta el terror más feroz
detrás de cada malabar baila un asesino
sólo hay que llegar a tiempo para ver la acción
y todavía
aunque sé que matan, que asaltan
que los taxis de noche
son una ruleta inminentemente rusa
la ciudad me hace cosquillas
ayer colgamos del balcón un letrero que dice
bésame mucho
para invitar a todos los vecinos al desarme
(mejor vivir entre paredes que tiemblan beso a beso
que contar cicatrices de plomo en las ventanas)
por eso, no puedo decirte asesíname amor
porque los muertos no besan y necesitamos
estar vivos
para empezar a hacer belleza con todos los escombros




Miladis Hernández Acosta (Cuba, 1968). Lic. en Historia. Universidad de Oriente. Poeta y ensayista.  Ha publicado los poemarios Diario de una paria (1994) y La burla del vacío (1995), ambos por la Ed. Oriente; Los filos del barro (2000 y 2009) y Memorias del abismo (2004), por la Ed. El Mar y la Montaña; El conjuro de las runas (Ediciones Ávila, Ciego de Ávila, 2004), Salmos para el hastío (Ediciones Vitral, Obispado Pinar del Río, 2005), El libro de los prójimos (Ediciones UNIÓN, Ciudad de La Habana, 2010), La Armada Tristeza Invencible (Ediciones Ácana, Camagüey, 2009) y La sombra que pasa (Ed. Letras Cubanas, Ciudad de La Habana, 2010). Miembro del Grupo Interiorista. República Dominicana. Fundadora del Grupo Hispanoamericano Guantanamera 2006.  Miembro de la UNEAC y actual presidenta de la filial de escritores de Guantánamo.


LUISA PÉREZ DE ZAMBRANA, CUBA, BOSQUE, TUMBA
DE SUS HIJOS
                                                                              a Marian, luna de plata.

Acércate Luisa para bordear el bosque
Raros fueron esos ramajes de la adormidera
Apenas caben en ti y apenas el terruño resguardará el calostro
Caído en la boca de tus cinco jabalíes perdidos en la batalla de los pobres.
Te describió el profeta mientras desentrañaba el pudor de la resistencia
Demasiado precipitado para no verte escondida en la madriguera.
Supo que te herían los poemas patrios
Al pie de las tumbas y dijiste den más…..hijos míos
Den la bicorne bofetada pero den también mejillas a la Patria
Den los cuerpos para que el ciervo no se pierda en la emboscada
Sé que vendrán los ballesteros a llevarlos a la noche preferida del mancebo.
¿Qué es Cuba, qué es el bosque y qué es la noche
Que sangra desde la boca del mancebo?
No he olvidado tu nombre en lontananza. Tampoco las purgaciones
Hierros trepidan en la campana de los héroes.
¿Hasta dónde ese rumiar de inmortales desapegos?
¿Hasta dónde el viento y la sombra te arrastraran?
Yo confundí el olor de las tumbas con los almendros
Confundí el llanto con la salinidad de los muros
He sido capilla de la madre que se queda sola
No importaba atropellarme, devanar la desolación.
Tengan fe hijos míos…den el hilo, un ábside de valor
Dejen que sea yo la prisionera de este mar que catapulta los ausentes
Déjenme ser la roca preterida, el cadalso que cuela a la doncella
Bifurcada en manglares asesinos.
¿Qué es un páramo, qué es la soledad que fragmenta
El almidón de mi conquista?
¿Quién soy para despertar el zumo de tus cinco jabalíes?
No debí nunca surcar sus rostros porque en ellos está el negror de la valía
O está la imponderable causa de volver a enfermarnos
Con la obsesión de regresar a la misma colmena
Que ahora llamo por su nombre.
Luisa, Cuba, dame la llave, el collar, la confianza y la fiebre
Derrochada en el carretón que te clavaba el deicidio.
Estiraría tu mudez, la advertida pérdida frente a los nenúfares
Frente a sargazos de los pescadores.
Puedes sentarte frente al mar y escabullirte
Con las minucias de la tarde O prefieres recordar el color de un triángulo
Sumirte en la arena que entiesa huesos de la otrora
Seguiría existiendo a pesar de embriagarte con la desdicha
¿Cómo perturbarte con mis calambres?
¿Cómo articular un salmo para que procrees de nuevo las semillas?
No he abierto la página que un día enterraste junto a tus hijos.
Se antepone un lastre de separación
La jaula replica y me accidenta
El velaje y la sospecha no cesan de angustiarme.




Francisco Ruiz Udiel (Nicaragua, 1977-2011). Ha publicado Alguien me ve llorar en un sueño y Retrato de poeta con joven errante. En 2009 publicará Hierba de abril. En el 2005 obtuvo el Primer Premio Internacional Ernesto Cardenal de Poesía Joven. Ha participado también en festivales poéticos de Francia, Medellín (Colombia); Granada (España); La Habana (Cuba), Brasil, México, Panamá y países de Centroamérica. Su poesía ha sido traducida al sueco, francés, portugués e inglés. Actualmente es redactor de www.caratula.net, revista cultural centroamericana dirigida por Sergio Ramírez. También es periodista de la sección Variedades de El Nuevo Diario, de Nicaragua, y labora como relacionista público del Centro Nicaragüense de Escritores. Es miembro de la Red Nicaragüense de Escritores y Escritoras (RENIES); miembro del Festival Internacional de Poesía de Granada, Nicaragua; miembro de la Red Internacional de Editores y Proyectos Alternativos (RIEPA), co-editor y fundador de Leteo Ediciones, proyecto editorial sin fines de lucro y miembro del PEN INTERNACIONAL.


de Hierba de abril, libro inédito.

DEJA LA PUERTA ABIERTA

A Claribel Alegría
Su Majestad

Deja la puerta abierta.
Que tus palabras entren
como un arco tejido por cipreses,
un poco más livianas
que la ineludible vida.
Lejos está el puerto
donde los barcos de ébano
reposan con tristeza.
Poco me importa llegar a ellos,
pues largo es el abrazo con la noche
y corta la esperanza con la tierra.
Donde quiera que vaya
el mar me arroja a cualquier parte,
otro amanecer donde la imaginación
ya no puede convertir el lodo
en  vasijas para almacenar recuerdos.
Me canso de despertar,
la luz me hiere cuando ver no quiero.
El viaje a Ítaca nada me ofrece.
Si hubiera al menos un poco de vino
para embriagar los días que nos quedan
        embriagar los días que nos quedan
      que nos quedan.




Freddy Ñáñez (Venezuela, 1976). Poeta, editor, titiritero y cineasta. Ha publicado, entre otros, los poemarios: Todos los Instantes (1999), Un millón de pájaros muertos (2002), Los hombres que vienen de morir y Fuego donde dice paraíso (2004), Bajo Palabra (2005),  Suma del Árbol (2007) y Postal de Sequía (2011). Ha publicado además las antologías Los dragones de papel: nueva poesía tachirense  (2004) y  Sangradas escrituras antología de poesía en la frontera (2007). En el año 2000 funda Nadie Nos Edita Editores y la Revista Sujeto Almado. Ha obtenido los siguientes premios literarios "Certamen Mayor de las Artes y las Letras. Ministerio del Poder Popular para la cultura 2004, Premio Internacional de poesía Juan Beroes 2005. Premio de Poesía José Antonio Ramos Sucre (2010). Como editor ha merecido el premio nacional del libro edición 2004, 2005 y 2006 por diversas obras.  En el año 2005 se hace merecedor del Premio Nacional de Teatro de Muñecos.

de Los hombres que vienen de morir


SI LA PALABRA  no sirve para nombrarte, no me interesa de ella nada. Si la palabra no dice lo que en mí eres, si no conserva puro el rumor de mi hambre, si no te habla del verídico padecimiento ni de las lluvias ni de los miedos que me habitan, no quiero de ella nada; ni su esplendor ni su gesta. Si no te nombra, si no te dice, si no te habla. Si se pudre como la carne o se diluye en el viento sin resonancia como las arenas del alma, seguiré callado entonces. Peor aún, me mantendré airoso en lontananza, ceñido a la piel del infinito, inmóvil, como el que no es. Lamentable y fiel como el mártir a la cruz, como la lágrima a la sal. Dilatándome, orándome, en el nombre de la madre y del hijo, de la sangre que tiembla de soledad en esta soledad tan absoluta que de seguro la palabra acallará. Porque yo no tenía otra virtud que nombrarte, te nombraba en la palabra que despierta, en la palabra intemperie y en la palabra fulgurar y en la palabra amor. Como el trueno que sólo alumbra un centímetro del universo, así te nombraba entonces. Proscrito ya de todo, de ti. La palabra no sirve de nada. No maldice, no redime, no me abraza, no me ama. No lleva ni trae mi ardor ni me devuelve tu aroma, tu peso exacto ni tu sombra. Entonces prefiero esconder la lira y bajar de una buena vez, las cortinas del silencio, hasta que se me olvide tu nombre o muera.




Martín Barea Mattos (Uruguay 1978). Poeta y músico. Ha publicado Fuga de ida y vuelta (La gotera, 2000); Dos mil novecientos noventa y cinco (Artefato, 2002); Los ojos escritos (Premio 43 Feria de Libros y grabados, 2003); Por hora por día por mes (Estuario, 2008). Sus discos: Por hora por día por mes_ Parking poético (Ed. de autor, 2007); Grey tres hits ( Ed. de autor, 2010 ); Odisea en el parking planetario (Feel de agua, 2011 ).

De  Por hora por día por mes


15

Afluente abierto al océano atlántico

montevideo
ese barco huyendo del hambre
ciudad anclada en la garganta de su puerto
esperanza famélica de suerte y alimento
gris barco tizne
cacerola
guerra de sus nietos
hollín blanco y negro
inmigrando por esquinas
construyendo balcones a otro cielo
barco estacionado testimonio tapiado
memoria de parientes europeos
romance de bandoneón y tambor
hijo de doctos candomberos
esclavo de la luz
de la idea
del faro del recuerdo
vaga ebrio
fantaseando con fantasmas
la glorieta de su puerto
prontas las valijas
del vaivén de su abuelo
tendrán noticias mías
lo prometo
arre voir, abschied
arribederci, goodbye

hasta luego.




Jorge Arzate Salgado. (México, 1966) Poeta y sociólogo. Ha realizado lecturas de obra en diversas ciudades de México, España y en Santiago de Chile. Ha publicado los libros Canciones para los piratas ausentes (Colección Becarios del Centro Toluqueño de Escritores, 1992); Recuerdos de la casa azul (CNCA, 1996) y Pradera de Masonite (Bonobos, 2010). Obtuvo el Premio Nacional de Poesía Joven de México Elías Nandino 1996.

Fragmento de Pradera de Masonite



XXVIII

¿Cómo hemos llegado a este desierto?

¡Nunca había visto las estrellas!

En verdad son un gran enjambre de avispas
que por la madrugada caen para fertilizar la tierra,
se hacen racimos de luz.

Sólo la noche puede brillar como el sol en este valle
de espinas y hormigas.
Estoy en el Valle del Mezquital,
a media lejanía de todo el mundo.
No conozco los teléfonos, ni los automóviles.
Me siento eternamente quieto, como una piedra de tantas.

Vaya para Cerro Azul a ver la fábula
de los sin casa,
de los humildes de historia y de ojos llenos de
cansancio y melancolía.

Vaya a Nexni o a San Lucas para que le conviden
agua de la palabra ñahñu,
tan olvidada por estos tiempos.

Vaya al desierto y coma garambullos y mezquites,
alivian del sol, protegen contra las hormigas.

Camino entre una tierra lunar tan seca
que sus gritos no se escuchan.

Hormigas por millones, aquí las hormigas
nos comen por todas partes.

Este es el valle que se hizo el sol para su reposo.
Aquí la luz del fotógrafo iracundo.
Aquí la esperanza de todos los días convertida
en unas gotas de lluvia.

(El niño duerme y la serpiente le amamanta mientras
consume la blanca leche: el asombro de vivir así,
siempre arrodillado ante la madre tierra).

Aquí hay mucha mansedumbre en las manos
y demasiada rabia en las pupilas.

Los cuerpos se ven cansados, pero no: viven, luchan,
piensan, sueñan, aman.
Las figuras también tienen nombre: Esteban,
Jerónimo, Juana.

Y allá, en la cantera, todos pican el rosa de la luz
que luego se hará forma eterna por todo el espacio.

Sí, hay necesidad, tanta como en las dunas de Egipto.
Hay hambre, sí, y nadie la ve del todo.
Queda el pulque y el maguey y las estrellas
de la noche en su marea pétrea.

Ningún héroe griego ha pasado por aquí, tampoco
los dioses vienen muy seguido pero los hombres
y mujeres tejen la palma con paciencia, comen su
pan y su tortilla y hablan por largo tiempo, luego
callan y son piedras de este prodigioso desierto.

¿Cómo es que hemos llegado aquí?

Me voy, ya es hora, que pena: en mis ojos hay
hormigas y mis labios son muy pesados: casi cantera ||




Augusto Rodríguez (Ecuador, 1979). Periodista, editor y catedrático. Ha publicado los poemarios: Mientras ella mata mosquitos (2004), Animales salvajes (2005), La bestia que me habita (2005), Cantos contra un dinosaurio ebrio (Barcelona, España 2007), Matar a la bestia –recopilación- (Guadalajara, México 2007), La gramática del deseo –recopilación- (La Paz, Bolivia 2009/ Monterrey, México 2009/ Neuquén, Argentina 2009) y Voy hacia mi cuerpo (Lima, Perú 2010). Ha obtenido el Premio Nacional de Poesía David Ledesma Vázquez (2005), el Premio Nacional Universitario de Poesía Efraín Jara Idrovo (2005). Es uno de los fundadores del grupo cultural guayaquileño Buseta de papel. Poemas suyos han salido en importantes periódicos y en revistas impresas o virtuales de Ecuador, México, Argentina, España, Colombia, EE. UU., Chile, Cuba, Canadá, Venezuela, Nicaragua, Perú y Uruguay. Editor de la revista literaria El Quirófano y de El Quirófano Ediciones. 

fragmentos del poema del Libro de la enfermedad

náufragos



hablo de aquella edad que nos otorga
la sensación de verse en un mundo inmediato,
la ciudad que nos llama
en los mismos lugares,
en las mismas penumbras
donde hay ojos que siguen
el deseo desnudo de tus ojos,
amor que pide tiempo,
razones que parecen tus razones.

luis g. montero



míranos
sentados alrededor de esta mesa
durante años, siglos, milenios
cada uno de nosotros
hombres de este tiempo y otro
escrituras fantasmales de la noche
vivimos en este puerto
(que es nuestro y no lo es)
pequeño territorio irreal
donde navegan aquellos
que transitan entre las nubes del desamparo
y la arena del destierro
solo nos queda lo incierto
el poema que nunca escribiremos
la memoria que sigilosamente
nos llevará por pasillos en tinieblas
a mostrarnos los rostros de quienes fuimos
y nunca seremos
atardeceres fragmentados
montañas invisibles
cuerpos limitando con la nada
falaz memoria
que todo lo destruye y construye a su antojo
soledad en que transitamos
extenso territorio
no colonizado ni invadido por nadie
que no seamos, los náufragos,
seres que sobreviven
por vocación y amor a los adioses,
a los nunca más y a los tal veces


2


el cielo de mi puerto es una verdadera obra de arte
desde cada puerta o ventana
veo semejante mar vertical lleno de nubes,
pájaros acuáticos y despojos de sol
las casas de madera contrastan con las recién pintadas
las primeras están pintadas de olvido, miseria y abandono
las segundas de un arco iris traído desde la refinada Miami
partiré en dos como a una bella naranja
a este puerto manchado de café
quemaré sus barcos, botes, lanchas
y me quedaré flotando eternamente
en su río de sangre




Valdeck Almeida de Jesus (Jequié, Brasil, 1966). Es periodista, funcionario público, editor, escritor y poeta. Publicó Memorial del Infierno: la saga de la familia Almeida en el jardín del Edén; Hechizo contra el hechicero; Valdek es Prosa y Vanice es Poesía; 30 años de Poesía; Heartache Poems; Yes, I am gay. So what? – Alice in Wonderland; El MST y los Medios: un análisis del discurso sobre el Movimiento de los Sin Tierra en los diarios La Tarde y El Globo online; (co-autor: Jobson Santana), entre de otros, y participa en casi noventa antologías. Colabora con los sitios Favas Contadas, Artigonal, Web Artigos, Recanto das Letras, Portal Literal, Portal Villas, Pravda, PodCultura, Overmundo, Dino, Dzaí, Difundir, Jornal do Brasil y Só Artigos. Tiene textos divulgados en las radios online Sol (Diadema-SP), Raiz Online (Portugal) y CBN (Globo).

De Amores y dolores de un poeta


Queremos ser, no queremos tener

De nada sirve bramar
Reclamar, si no colocamos
La mano en la masa y hacemos nuestro pan…
Hay mucha hambre,
Hambre de conocimiento,
Hambre de empleo,
Hambre de cultura,
Hambre de tenis Nike,
Hambre de portada de revista…
Vamos a rebelarnos,
Vamos a cambiar el rumbo del mundo…
Nuestra hambre es otra…
Hambre de justicia,
De división de la renta brasileña…
¡De menos hipocresía y más actitud!


“Dios, por favor, aparece en Orkut o en Youtube”




Fran Báez. Poeta y escritor. (República Dominicana, 1978). Ha publicado los libros Jarrón y Otros Poemas (Editorial Betania, Madrid, 2004), Págales tú a los psicoanalistas (Editorial Ferilibro, Santo Domingo, 2007), con el que obtuvo el Premio Internacional de Cuento Joven de la Feria Internacional del libro; Postales (Editorial Casa de poesía, San José, 2008; Editorial Textos de Cartón, Córdoba, 2009, Editorial Cara de Cuis, Córdoba, 2010, 2011; Editorial Ediciones De a Poco, Santo Domingo, 2011; Ediciones Liliputienses, Madrid, 2012) , que obtuvo el Premio Nacional de poesía de la República Dominicana; y En Rosario no se baila cumbia (Editorial Folía, Buenos Aires, 2011). Sus textos han aparecido en diversas antologías; entre estas se encuentran: Cuerpo Plural. Antología de la poesía hispanoamericana contemporánea (editorial Pre – textos, 2010); y Antología de crónica latinoamericana actual, Darío Jaramillo Agudelo, ed (editorial Alfaguara, 2012) Es coeditor de la revista de poesía Ping Pong: www.revistapingpong.org.  Junto a Homero Pumarol fundó y conforma el colectivo de spoken word El Hombrecito que tiene editado dos discos: “Llegó el hombrecito” y “La última vuelta”.  Lleva un blog en la siguiente dirección: www.franbaez.com

Poema inédito

Llegó el fin del mundo a mi barrio


Llegó el fin del mundo a mi barrio
sin que a nadie le importara.
Mis padres tenían puesto CNN
esperando el boletín especial.
Los liquor stores y los cyber cafés
siguieron abiertos hasta tarde.
Nadie comprendía las señales.
Hasta la mujer que vio la silueta
de la virgen de la Altagracia
en el cristal delantero de su jeepeta
fue al car wash a lavarla.
Moteles y bingos estaban abarrotados.
Las evangélicas que con sus panfletos
habían anunciado tanto el fin
se fueron a la cama temprano.
No cortaron las líneas de teléfono.
Ni se llevaron el agua y la luz.
Nadie vio las estrellas que caían del cielo.
Para cuando el arcángel Miguel sonó la trompeta
el partido de los Yankees
iba por el octavo inning.




Rosa Chávez.  Poeta  Maya. (Guatemala, 1980). Ha publicado los poemarios Casa Solitaria (Editorial Oscar de León, Guatemala, 2005), PIEDRA-ABAJ´            (Editorial Cultura Guatemala, 2009; Editorial Casa de Poesía, Costa Rica, 2009) El Corazón de la Piedra (Editorial Monte Ávila, Venezuela 2010), QUITAPENAS (Catafixia Editorial, Guatemala 2010). Su obra aparece en distintas revistas,  antologías y memorias de festivales de poesía en América, Estados Unidos y Europa.

De El Corazón de la Piedra

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Kink’aq kan we nutz’u’mal rumal chi wech tachik
we k’aqatal kan nutz’u’mal xril jun chi kamikal
k’o jun la’ kriqow ri chaqi’j nutz’u’mal pa uk’u’x ri muj
k’o jun la’ kelesan oxib’ nuware’ rech ukunab’al.
Xa je ri’ kinwalaj chi wib’ ruk’ ri keb’ nub’aq’wach
Kinyukaj chi wib’ jacha ju q’aq’a xujut
Kwelesasej ri waq’ che ub’anik uchoqon ri iwir kab’ijir
in ta chi wa’ ri k’aqatal kan tz’u’mal
kinjek’ ri nuti’jolal ruk’ q’oxomal
tajin kinalaxik.


Dejo tirada esta piel que ya no me pertenece
esta piel abandonada testiga de otra muerte
alguien encontrará mis escamas tiesas en el corazón de las sombras
alguien me quitará tres colmillos para su medicina.
Volveré entonces a parirme con los ojos abiertos
volveré a cicatrizar como gusano de fuego
volveré a estirar mi lengua para hacerle cosquillas al pasado
ya no soy esta piel abandonada
contraigo los músculos con dolor
estoy naciendo.




Valeria Zurano (Argentina, 1975).  Ha editado los siguientes libros: Barco en Llamas (poesías y cuentos)  Escritores Independientes Unidos, Argentina, 2003.  Las Damas Juegan Ajedrez  (Poesía en prosa) Editorial Alción, Argentina, 2007. El Gran Capitán-Crónica de un viaje al Litoral (Poesía en prosa) editado en Chile por Ediciones Cortina de Humo, 2008.  El libro de las hormigas (Poesía) Editorial Cortina de Humo, Chile,  2009. Operación Claridad (Poesía en prosa) Ediciones Ramos Conspira, Buenos Aires, 2009. Conjuro para detener el temblor (Poesía), Ed. Crónica digital, Chile, 2010. Integra numerosas antologías nacionales e internacionales, entre las que se citan: Voces con vida, I Concurso de Cuento Breve, Salón del libro Hispanoamericano Cdad. de México. Tránsito de fuego, Jóvenes Poetas Latinoamericanos 1972-1990, por la Casa Nacional de Letras Andrés Bello, Caracas 2009, Venezuela.  Su obra ha recibido numerosos premios, siendo el más reciente, el Primer Premio de Poesía del Fondo Nacional de las Artes, Argentina año 2010, por el libro inédito La belleza del resentimiento.

De Las damas juegan ajedrez



La suavidad de esas manos que contienen el pan caliente, emerge junto al vapor del agua en siluetas que se escapan; las mismas manos que anuncian el transcurrir de las horas.   El complejo silencio de esos pasos que te acercan que te alejan.  Así serán las mañanas en los días del amor.
Delicado se inclina tu cuerpo en las orillas de la cama en el centro de mi sueño.  Tenues destellos atraviesan las chapas oxidadas de un patio añejo de paredes sombrías de una casa más de la gran capital.  Así serán las mañanas del amor que no quisimos.
Tus dedos delgados y tibios esparciendo el dulce sobre el pan sobre mis ojos adormilados que no comprenden sobre imágenes difusas de otras mañanas que se mezclan de sábanas haciendo cosquillas de saborear esa presencia inquietante de presentirte.  Así serán las mañanas del amor tejiéndose.
La profundidad de esa voz habitando el silencio, haciendo ecos en tu espalda, invitando a estas manos todavía anquilosadas a dejar caricias en las barcas que van por los extensos mares de la razón por los turbios ríos del deseo por los tranquilos lagos de las distancias, esas barcas con caricias que jamás llegan a puerto.   Así serán las mañanas del amor desde ventanas.
Atrapada y detenida la imagen en el espejo, el estupor de verme desnuda, casi despellejada, mientras extendés un mate y pretendés no verme y quisiera cerrarme tan sólo un poco porque el viento me arde tanto como el espejo.  Así serán las mañanas, mi amor;  inevitables.





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